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Antes de entrar a la cancha, los Jueces deben ponerse de acuerdo,
eligiendo cada uno un extremo de la misma. A ese efecto, el mejor
sistema es dividir la cancha por una línea diagonal que la
cruce desde una esquina opuesta. Cada Juez tomará una mitad
del campo y tendrá así a su cargo una línea
de las tablas y una línea trasera, y estará en la
obligación de tirar la bocha cuando salga de su lado y de
vigilar la línea trasera cuando se saque o se tire un foul
hacia el arco de esa línea. En el primer caso (saque), el
Juez debe pararse detrás del jugador que va a sacar, desde
cuya posición podrá observar exactamente la línea
de la bocha y apreciar los cruces que se producen frecuentemente
en las entradas de punta. El otro Juez debe colocarse a un costado
de la cancha, y más o menos a la altura de la línea
de las 30 yardas, para vigilar que ningún jugador del bando
atacante pase esa línea antes de que la bocha haya sido golpeada
o se haya intentado golpearla. Si después del saque el juego
sigue hacia el otro arco, el Juez que estaba sobre la línea
trasera galopará detrás del juego, lo más cerca
posible; mientras el otro tratará de mantenerse en el mismo
nivel del juego galopando por su costado de la cancha. Cuando el
juego se da vuelta y toma la dirección contraria, el Juez
que sale detrás de él se abrirá hacia su costado
y siguiendo la dirección del juego tratando de mantenerse
a su nivel, y el otro Juez se correrá más hacia el
centro para seguirlo por detrás.
Esta
es la mejor posición que pueden adoptar los Jueces; uno al
nivel del juego y otro por detrás de él, debiendo
turnarse mutuamente, de manera que cada Juez esté detrás
cuando el juego se dirija desde la línea de gol que le corresponde
hacia el otro arco y estará al nivel del juego cuando el
mismo se dirija hacia su propio arco.
En
los tiros libres, el Juez que le toque cuidar esa línea se
colocará detrás de ella, lo más cerca posible
para poder apreciar en los penales 2 y 3 si los jugadores del bando
defensor salen en tiempo y forma correcta y en los otros penales,
para vigilar los entreveros que con tanta frecuencia se producen
en las cercanías del arco. El otro Juez en esos casos, debe
colocarse cerca de la bocha para apreciar su trayectoria y que los
jugadores del bando atacante no pasen de la línea de la bocha
antes de haber sido golpeada; y en todos los casos, que no se produzcan
cruces al tomar de punta.
Los
Jueces convendrán también en cambiar de lado cada
período, para repartirse la molestia que pueda causar el
sol.
Si
de acuerdo con este sistema, a cada Juez le corresponde tirar la
bocha desde un lado, los Jueces deben recordar que la obligación
de sancionar las infracciones les corresponde a ambos por igual,
en cualquier lado o lugar de la cancha en que ocurran. Un Juez no
debe vacilar en tocar el silbato si nota una infracción aún
cuando haya ocurrido en el campo del otro Juez y en su cercanía,
pues este Juez puede tener obstruida la visual por la interposición
de los jugadores o petisos entre él y el foul, o puede no
haber visto la jugada por estar dando vuelta su caballo.
Puestos
de acuerdo los Jueces sobre los detalles anteriores antes de entrar
a la cancha deben dirigirse a la pizarra para fiscalizar los goles
concedidos en los partidos con handicap; y ordenar al cronometrista
el llamado de los jugadores haciendo sonar la campana.
Después
se dirigirán al centro de la cancha, tratando de hacerlo
lo más puntualmente posible; cuando lleguen los equipos sortearán
los lados, lo harán alinearse, prevendrán al cronometrista,
y empezarán el partido.
TIRADA
Todas las bochas deberán arrojarse en la
misma forma, y deben cambiarse de lado solamente en casos excepcionales,
como sería la ubicación del sol, que por estar muy
bajo molesta la visual del Juez que tira la bocha. Le corresponderá
hacerlo al Juez situado en el campo desde donde se efectúa
la tirada, debiendo colocarse el otro Juez a la altura de la línea
de los jugadores pero bastante abierto para no entorpecer la acción
del juego.
La
bocha debe ser arrojada con fuerza suficiente para que atraviese
toda la línea de jugadores; y deberá tirarse de arrastrón,
procurando que corra por el suelo. A ese efecto el Juez se colocará
a 5 yardas de los números 1 (Capítulo VI.- 2) y no
los dejará avanzar hacia él. Vigilará la correcta
formación de los jugadores, no permitiendo que se entreveren,
ni se pechen, ni sobrepasen, ni atropellen la línea, antes
de haber sido tirada la bocha. El espíritu de la regla es
que los jugadores conserven su lado de la línea. Estas observaciones
son aplicables cuando se tira la bocha desde las tablas (Capítulo
VI.- 7 b)), o cuando el Juez, debe tirar la bocha por detención
del juego en cualquier lugar de la cancha. Recuerde que en este
último caso la bocha debe arrojarse hacia las tablas más
cercanas (Capítulo VI.- 8 a)) y no hacia el centro.
Cuando
el Juez tenga que tirar la bocha desde las tablas, se dirigirá
rápidamente a ese lugar para esperar a los jugadores, y no
que éstos tengan que esperarlo a él. Les concederá
un tiempo prudencial para llegar, pero si alguno se demora más
de lo razonable tirará la bocha sin vacilar. Al reanudarse
el juego después de cada intervalo, si los jugadores están
listos en la cancha antes de la campana, el Juez tirará la
bocha sin hacerlos esperar.
CONCENTRACIÓN
Debido a su velocidad, el polo es uno de los juegos
más difíciles de arbitrar y por consiguiente, los
Jueces están en la obligación de concentrarse atentamente
en el juego durante todo el desarrollo. La tarea de Juez consciente
de su deber, es una tarea pesada y cansadora y no un motivo de diversión,
pues el Juez no puede permitirse el lujo - reservado a los espectadores
- de admirar los efectos de un buen tiro, ni estudiar el estilo
de un jugador notable, ni seguir las evoluciones de un petiso destacado,
ni distraerse de ningún otro modo. Debe concentrarse en el
juego en sí, buscando atentamente la comisión de alguna
jugada incorrecta y, sobre todo, debe vigilar celosamente la línea
de la bocha, estableciendo in mente en cada jugada, cuál
es esa línea y quién tiene derecho a ella. Cada vez
que la bocha cambie de dirección, por pequeña que
sea esa variación, el juez debe fotografiar en su mente la
situación exacta producida en ese momento, anotando la línea
exacta de la bocha y la posición y dirección de todos
los jugadores. Si se piensa que la línea de la bocha cambia
de dirección cientos de veces durante un partido, se comprenderá
el por qué de la concentración exigida a los Jueces,
que a cada segundo deben retener en su cabeza y fotografiar posiciones
distintas que cambian vertiginosamente y debe observar en cada una
de ellas, la posición no sólo de la bocha sino de
los jugadores que intervienen en la jugada.
Los
cruces constituyen el riesgo más grande del polo que ponen
en peligro la vida misma de los jugadores. Si el polo es de por
sí, y aún correctamente jugado, un juego peligroso,
hay que tratar de limitar ese peligro en lo posible, lo que sólo
se consigue con jueces severos, que acostumbren a los jugadores
a respetar fielmente la línea de la bocha.
El
Juez debe entrar a la cancha sabiendo que en cierto modo él
es responsable de la integridad de jugadores y caballos, y si pone
cuidado y conciencia en el cumplimiento de su deber, aún
cuando su severidad levante alguna protesta de los jugadores castigados,
a la larga los mismos jugadores apreciarán y agradecerán
esa severidad, que les permitirá jugar con la tranquilidad
de saber que serán respetados cuando tengan derecho a la
bocha.
DECISIONES
RAPIDAS
Esa misma velocidad del juego, exige en el Juez
una rapidez de decisión muy grande. El Juez debe tener su
silbato listo y hacerlo sonar inmediatamente que haya notado un
foul. Es cierto que la regla de cancha 1 autoriza al Juez a no parar
el juego, a pesar de haberse cometido el foul, cuando la sanción
de ese foul pueda resultar una desventaja para el bando contra el
cual se ha cometido. En otras palabras esta regla indica que el
Juez no debe tocar silbato cuando nota que el foul no ha perjudicado
al jugador contra el cual se ha cometido, sino que éste ha
podido continuar la jugada. Esta regla es posiblemente la de más
difícil aplicación, porque cuando el Juez no para
el juego pensando que a pesar del foul, el gol fatalmente se producirá,
si el gol se hace, todo va bien, pero si no se hace el Juez queda
en una situación difícil y desairada. Por eso es mejor
acostumbrarse a tocar el silbato enseguida, y sólo en casos
muy excepcionales y muy evidentes dejar de hacerlo, aplicando la
regla de cancha 1.
Como
las situaciones cambian tan rápidamente, si un Juez se acostumbra
a dejar seguir la jugada para apreciar si el bando ofendido ha sido
perjudicado, muchas veces ocurrirá que cuando quiera tocar
el silbato, porque la jugada no ha dado el resultado previsto, ya
será tarde y quedará sin sanción un foul que
en el primer momento pensó en dar.
APLICACION
DE LA PENA
Sancionado el foul, el Juez, si está solo,
debe decir rápidamente cuál es el penal que corresponde
aplicar: lo anunciará claramente a los jugadores, nombrando
el penal en vez de dar el número solamente, galopará
sin vacilar hacia el lugar donde tiene que ejecutarse, pondrá
la bocha en el suelo y se dirigirá a tomar su colocación.
Si
los Jueces son dos, el que ha tocado el silbato debe buscar la conformidad
del otro y ponerse de acuerdo con él en la penalidad a aplicar;
pero deberá hacerlo sin demora, galopando el uno hacia el
otro y evitando las largas discusiones. Sólo en el caso de
evidente disparidad de criterios deberán consultar al árbitro,
pero tratando de evitar esta medida en lo posible. Si no hay más
remedio que hacerlo, el Juez que ha tocado el silbato deberá
exponer el caso al árbitro en pocas palabras, estableciendo
la situación del hecho y las razones que tiene para aplicar
tal o cual penalidad. El otro Juez dará, también en
pocas palabras, sus razones para oponerse, y decidido el punto por
el árbitro, ambos se dirigirán inmediatamente a la
cancha a cumplir con su decisión, que debe ser acatada sin
discusiones.
Un
Juez nunca deberá anunciar una penalidad sin antes consultar
con el otro. Lo exige la conveniencia del juego y lo impone la cortesía
debida al compañero.
CRITERIO
PARA APLICAR PENALES
Fuera de casos excepcionales y bien determinados, la corrección
de los fouls debe hacerse mediante los penales 1, 2, 3, 4, 5 a)
y 5 b) previstos en el reglamento para la inmensa mayoría
de las infracciones. Esto le da al Juez mucha elasticidad para graduar
la pena, pero le exige una gran seguridad y uniformidad de criterio.
No
es posible de antemano establecer en qué situación
corresponde aplicar cada pena, porque ello significaría entrar
en un análisis que, por muy casuístico que fuera,
no podría abarcar nunca todas las situaciones posibles; pero,
como norma general, el Juez debe recordar la regla VII.- 11 b),
que da la pauta para establecer un criterio. "Hay varias clases
de juego peligroso y de juego ilegal" - dice la regla - "de
acuerdo con la ventaja que ha hecho obtener a un bando y la correlativa
desventaja que ha significado para el bando ofendido."
En
consecuencia, para que la pena sea justa, debe colocar al bando
ofendido por lo menos en la misma situación en que estaba
cuando se cometió el foul, porque de otro modo no se repararía
el perjuicio sufrido por ese bando.
Este
debe ser el criterio al que se ajustarán los Jueces en el
polo, jugado entre caballeros, donde los fouls son más bien
propios de la velocidad y la violencia del juego que de la mala
fe de los jugadores; sin que eso signifique admitir como regla absoluta
que todos los fouls son involuntarios, sino que, en el deseo de
obtener una ventaja o de impedir que un contrario la obtenga, la
misma violencia del juego lleva a cometer acciones contrarias al
reglamento, que procuren una ventaja ilícita; por eso deben
penarse.
La
mala fe evidente y deliberada en un foul peligroso, o bien la mala
fe que resulta perjudicial para el juego, son casos exceptuados
de la regla anterior, en los que deben aplicarse las penas severas
que autoriza el reglamento. A ello se refiere "Sanciones Disciplinarias",
que autoriza la expulsión del jugador.
Este
penal debe aplicarse sin vacilar cuando la gravedad del caso lo
requiera, debiendo el Juez informar a las autoridades del torneo
y a la Asociación de su actitud y de las razones que ha tenido
para adoptarla.
Las
palabras "conducta perjudicial al juego", comprenden no
sólo las jugadas peligrosas, sino también la desobediencia
de los jugadores y las actitudes ofensivas o irrespetuosas para
el Juez.
El
penal 1, requiere para su aplicación que se llenen tres requisitos
en el foul: 1º , que sea cometido en la vecindad del arco;
2º que sea cometido para salvar un gol y 3º, que sea peligroso,
o que sea deliberado.
El
Juez debe recordar que este penal no sólo significa anotar
un gol, sino que deberá reanudarse el juego frente al arco
del bando infractor, lo que implica la probabilidad de otro gol
más. Es uno de los pocos casos de excepción del criterio
general de la pena reparación, y como toda excepción
debe aplicarse respectivamente, y de ellos, por ejemplo si el foul
no ha sido peligroso o deliberado, por más que haya impedido
un gol hecho, el Juez no puede aplicarlo y debe buscar en los otros
penales, uno que coloque al bando ofendido en la misma situación
en que estaba cuando se cometió el foul, es decir, que se
debe sancionar un penal que le dé la oportunidad de anotar
un gol con la misma seguridad que tenía antes del foul. A
este respecto y pasando a los otros penales, el Juez debe recordar
que en el penal 2, cuando el capitán del bando perjudicado
prefiere tirar desde donde se cometió el foul, los jugadores
contrarios deberán estar a 30 yardas de la bocha, aun cuando
el foul se tire a menos distancia del arco.
OBLIGACIONES DE LOS REFEREES
Las sanciones establecidas por este Reglamento
serán de aplicación obligatoria y el o los jueces
que no la/s aplique/n podrán ser sancionados.
Los
referees no tendrán diálogo con los jugadores. Sólo
deberán informarles, sobre la pena sancionada sin dar explicaciones.
Al cobrar un foul técnico deberán levantar su brazo
derecho, de manera que no queden dudas sobre el tipo de pena cobrada.
La tarjeta amarilla también deberá ser mostrada claramente
al jugador y al público, sin dar explicaciones en ese momento
sobre las causas que la motivaron.
USO
DEL SILBATO
El Juez debe llevar su silbato listo para usarlo
con rapidez, pero debe hacerlo correctamente. Recuerde que el cronometrista
está en la obligación de parar el reloj cuando oiga
el silbato; y toque solamente cuando se comete foul, cuando deba
detener el juego por cualquiera de las causas previstas en las reglas,
o cuando termine el período.
No
tocar el silbato cuando se hace un gol, o cuando la bocha sale de
la cancha por los costados o por la línea trasera impulsada
por un jugador atacante. Solamente debe tocar el silbato cuando
el juego sigue a pesar de haber salido afuera la bocha.
En
cambio si la bocha sale impulsada por un jugador en la defensa,
la jugada constituye una infracción (penal 6) debiendo descontarse
el tiempo, el Juez deberá tocar el silbato de inmediato.
Cuando
tenga que tocar el silbato el Juez debe dar una pitada sola y fuerte
(Capítulo V.- 3 a) i)) para que lo oiga el cronometrista
y todos los jugadores. Es muy molesto para el Juez que el juego
continúe después del silbato.
El
juego debe detenerse inmediatamente, y constituye una descortesía
para el Juez la acción de un jugador que a pesar del silbato
continúa el juego; pero el Juez, tocando con fuerza, no debe
darle al jugador el pretexto de no haberlo oído.
FOUL
ENTRE COMPAÑEROS
Las faltas entre compañeros deben cobrarse
solamente cuando ellas impliquen un peligro serio, exponiendo al
jugador a una rodada o golpe; como también el manejo del
taco en forma tal que pueda lastimar al compañero (ejemplo:
una bocha que se intenta pegar en el aire con riesgo a golpear a
un jugador cercano).
En
este caso se dará un tiro libre desde donde se produjo la
infracción.
El
Juez debe prevenir al jugador que por su equitación peligrosa
o manejo incorrecto del taco, exponga a sus compañeros a
accidentes serios, que deberán moderarse, y al no ser obedecido
le aplicará penas máximas.
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